• Andrea & Pierre

    Somos Andrea y Pierre, los fundadores de Cookie Mouse. Esta marca nació del amor más grande que hemos conocido — el de Natalia, nuestra hija. A través de cada peluche, queremos que su historia siga viva y llegue a otros niños que también necesitan un abrazo.

  • Los Hospitales

    A los equipos de los hospitales de Sevilla y Córdoba: gracias. Gracias por vuestro cuidado, vuestra humanidad y vuestra dedicación. En los momentos más difíciles, sois luz, apoyo y esperanza para cada niño y cada familia.

  • Corazón y Vida

    Corazón y Vida acompaña a familias que atraviesan lo que nosotros vivimos. Son nuestros compañeros de misión. Una parte de cada Cookie Mouse apoya su labor — porque cuidar a las familias es también cuidar a los niños y niñas.

El amor más grande que hemos conocido. Natalia nació y con ella, una felicidad que no sabíamos que existía.

Natalia nos dejó. En el dolor, nació también una promesa : que su historia no terminaría aquí. Cookie Mouse empezó a tomar forma.

Para el segundo cumpleaños de Natalia, lanzamos Cookie Mouse. Un proyecto con sentido, nacido de su historia. Para ella, y para todos los niños que lo necesitan.

El Equipo de Natalia

Cookie Mouse

Una promesa hecha realidad

Andrea & Pierre

Somos Andrea y Pierre, los fundadores de Cookie Mouse.

Esta marca nació de Natalia, nuestra hija. Una niña que nos enseñó a amar sin límites, a vivir cada momento, y a encontrar luz incluso en los instantes más difíciles.

Cuando ella se fue, tomamos una decisión : hacer que su historia continuara.

Hoy, esa luz vive en cada Cookie Mouse. En cada niño que lo abraza. En cada familia que lo recibe.
Descubre la historia de Natalia.

Cookie Mouse no es simplemente un peluche. Es una presencia. Un consuelo. Una historia que sigue viva.

También tomamos una decisión : construir una marca fuerte, duradera y comprometida — para que cada venta tenga un impacto real, y su historia pueda llegar al mayor número de niños posible.

Los Hospitales

A todos los equipos del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla y del Hospital Reina Sofía de Córdoba.

A las enfermeras y auxiliares que cuidaron a Natalia día y noche, con una dedicación y una humanidad que nunca olvidaremos. A los pediatras, radiólogos, cirujanos, infectólogos — a todo el equipo médico que hizo absolutamente todo para salvarla. Gracias. De todo corazón.

A los capellanes que cada día venían a rezar frente a su box, y que estuvieron a su lado en sus últimos momentos. Su presencia fue un regalo.

A los padres con quienes compartimos esos meses tan difíciles. Saben quiénes son. Saben lo que significó teneros cerca.

A Marjorie Vanbaelinghem, cónsul de Francia en Sevilla, por su ayuda invaluable con los documentos de Natalia en los momentos más duros.

Y a todas las personas que vinieron a animar la UCI durante esos largos meses — para darnos un poco de luz, un poco de fuerza, un poco de aliento.

Gracias a todos. Natalia los lleva con ella.

Corazón y Vida

Cuando Natalia estaba hospitalizada, no estábamos solos. Corazón y Vida estaba ahí.

Y entre ellos, Saray — su psicóloga — que venía a visitarnos cada día. Su presencia, su dulzura, su apoyo fueron una luz en los momentos más oscuros. Nunca lo olvidaremos.

Corazón y Vida es una asociación
andaluza que desde 1993 acompaña a las familias afectadas por cardiopatías congénitas. Atención psicológica, alojamiento gratuito, acompañamiento hospitalario, información y defensa de los derechos de las familias — están presentes en cada etapa, con una humanidad única.

Son nuestros compañeros de misión. Una parte de cada Cookie Mouse vendido se destina directamente a ellos — porque apoyar a las familias que atraviesan lo que nosotros vivimos, es también la forma de Natalia de seguir dando.

Ana y Cristina, mis pediátras

Mención especial

Hay personas que van más allá de su función. Que no solo cuidan — acompañan, sostienen, y se entregan con una dedicación que supera con creces el deber.

Cristina Serradilla, pediatra de Natalia en Sevilla. Ana Díaz, su pediatra en Córdoba.

Dos mujeres extraordinarias que siguieron a Natalia con una competencia, una humanidad y un compromiso que nos dejaron sin palabras. No son simplemente médicas que encontramos en el camino. Son mujeres que pusieron su corazón en cada decisión, cada momento, cada batalla por Natalia.

Gracias, Cristina. Gracias, Ana. Natalia tuvo la suerte de estar entre las mejores manos posibles — y nosotros, la suerte de teneros a vuestro lado.